El 16 de septiembre de 1976, a pocos meses del inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina, la ciudad de La Plata se convirtió en el escenario de una feroz persecución contra la juventud comprometida con la política y el ámbito estudiantil.
Un año antes, los estudiantes secundarios habían encabezado masivas movilizaciones por el Boleto Estudiantil Secundario hasta lograr la tarifa diferencial en la ciudad.
Sin embargo, su activismo no se limitaba a ese reclamo: integraban agrupaciones en sus escuelas, debatían e impulsaban distintas formas de participación social.
Entre el 8 y el 21 de septiembre de 1976, las fuerzas represivas secuestraron a un grupo de estos jóvenes en lo que más tarde se conoció como “La Noche de los Lápices”, uno de los episodios más emblemáticos de la violencia de Estado orientada a desarticular la organización juvenil.
Con el retorno de la democracia, sus historias pasaron a ocupar un lugar central en el sistema educativo y en las políticas de memoria.
